Dejaré de amarte cuando el mar se haya secado,
cuando el aire se haya extinguido,
cuando se habrá la tierra y en
ella deposite mi corazón hinchado de ti.
Cuando mi alma este inerte y no
tenga ya la necesidad de beber tu amor
y saborear tu cuerpo,
cuando mi boca no te busque,
cuando mis manos se inmuten ante la desnudez de tu silueta,
cuando mi corazón no de vuelcos por escucharte
y mis manos no suden con la magnificencia de tu persona.
Cuando ese día llegue ya no habrá razón para sentir,
para comprobar que lo anterior es verdad,
porque ese día llegara hasta el día de mi muerte,
y aun en la melancolía del inframundo
gritare tu amor y necesitaré con urgencia
un breve instante a tu lado
para poder sentirme viva y soportar la espera
hasta el día en que me encuentre contigo;
porque mi amor por ti es tan grande,
tan sólido, que traspasará los límites del tiempo
y la burla de la razón para reencontrarme contigo
y amarte una vez más, como jamás nadie amo a alguien.
Irremediablemente tuya, hasta la inmortalidad